Actualmente resulta inimaginable nuestro día a día sin contar con dispositivos electrónicos. Todos estos, ya sean teléfonos móviles, auriculares, tablets o relojes inteligentes entre otros, dependen exclusivamente de los conocidos como cables de carga para funcionar y, casualmente este suele ser uno de los elementos más frágiles.
Por lo general, los extremos de los cables suelen ser la zona que más sufre debido a soportar continuas dobleces, tirones o movimientos, lo que acaba provocando el desgaste de su recubrimiento y, con el paso del tiempo, la rotura de sus hilos internos. Esto obliga a muchas personas a cambiar el cable con frecuencia, lo cual en muchos casos genera un gasto innecesario y bastante molestia.
Un bolígrafo viejo es la solución
Aunque pueda parecer esto una chorrada, un simple bolígrafo que ya no pinta puede ser nuestro mejor aliado y solución para proteger los cables de carga. Dentro del mismo se encuentra un pequeño muelle que puede utilizarse como refuerzo para las partes más delicadas del cable de nuestro cargador.
El procedimiento para esto es muy sencillo: simplemente debemos extraer el resorte del bolígrafo y colocarlo alrededor del cable, en la zona más cercana al conector. De esta manera, el muelle hará de protector limitando las dobleces bruscas y repartiendo la presión que se ejerce debido a la utilización diaria del cable.
Un método práctico, eficaz y económico
Este truco no necesita ninguna herramienta o material especial. Su funcionamiento está basado en reducir la tensión en los puntos más sensibles del cable para evitar su desgaste prematuro.
Así, al reforzarse la zona más vulnerable gracias al muelle, el riesgo de que se agriete o corte el cable se disminuye de forma considerable, permitiendo alargar la vida útil del cargador.
En definitiva, esta es una solución simple, económica y que está al alcance de cualquier persona.

