¿Alguna vez te has sentado frente a una hoja en blanco y has sentido que escribir es una tarea titánica? Crear una historia con un desarrollo sólido, un nudo intrigante y un desenlace satisfactorio no es fácil. Si alguna vez sufriste redactando un informe técnico o aquel texto argumentativo en los exámenes de selectividad, sabes de lo que hablo. Por eso, en este artículo te hablo del conocido teorema de los monos infinitos.
Sin embargo, en el mundo de la estadística y la ciencia de datos, existe una teoría fascinante que desafía nuestra noción de creatividad: el Teorema de los Monos Infinitos.
¿Qué es el Teorema de los Monos Infinitos?
La premisa es tan simple como impactante: si pusiéramos a un número infinito de monos a aporrear teclas de forma aleatoria en teclados de ordenador, durante un tiempo infinito, eventualmente terminarían escribiendo todas las obras maestras de la literatura humana.
Desde El Código Da Vinci hasta El Principito, pasando por aquel libro de cuentos que tus padres te leían de niño; todo estaría allí. Pero, ¿cómo es esto posible?
La matemática detrás del caos
La clave de este teorema no reside en la habilidad de los simios, sino en las leyes de la probabilidad y la aleatoriedad.
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Letras al azar: Si generamos caracteres de forma aleatoria, existe una probabilidad pequeña (pero distinta de cero) de formar una palabra con sentido.
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Escala infinita: Al disponer de «infinitos» monos y «infinito» tiempo, esa probabilidad infinitesimal se convierte en una certeza absoluta.
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El resultado: En un universo infinito de intentos, cualquier secuencia finita de caracteres —por larga que sea— aparecerá tarde o temprano.
La «trampa», por supuesto, es la magnitud del experimento. Aunque teóricamente posible, las probabilidades de que un solo mono escriba siquiera una página coherente en toda la vida del universo son prácticamente nulas.
Demostración con Python: Del caos al orden
Para bajar esta teoría a la tierra, podemos utilizar la programación. Con lenguajes como Python o R, es sencillo simular este comportamiento.
Para nuestra prueba, simplificaremos el escenario: utilizaremos solo letras minúsculas y el espacio en blanco. El objetivo será intentar que nuestro «mono virtual» genere la primera palabra o frase de un libro conocido.
import random
import string
#Creamos una función que cree un conjunto de letras aleatorias
#En la misma función intentamos buscar si ha encontrado la palabra/buscada
def monos_aporreando_teclados(palabra_buscada: str, num_letras: int):
«»»
Parameters
———-
palabra_buscada : str
Representa la palabra o conjunto de palabras buscadas en el texto
aleatorio que nosotros generamos.
num_letras : int
Hace referencia al número de caracteres que tendrá nuestro conjunto
de caracteres aleatorio en el que buscar palabra_buscada.
Returns
——-
La posición en la que se encuentra la primera letra de la palabra buscada
en el conjunto de caracteres aleatorios creado.
«»»
#Conjunto de caracteres que puede tener nuestro texto aleatorio,
#Para hacer el ejercicio más fácil únicamente podrá contener letras en minúscula y espacio
caracteres = string.ascii_lowercase + ‘ ‘
#Los monos empiezan a aporrear teclados
texto = ».join(random.choice(caracteres) for i in range(num_letras))
#Buscamos en el texto generado por nuestros monos la palabra
index = texto.find(palabra_buscada)
return index
prueba = monos_aporreando_teclados(‘erase’, 100000000)
if prueba != -1:
print(f’Los monos han escrito las primera palabra de un libro, esta se escuentran en la posición {prueba}’)
else:
print (f’Intenta aumentar el número de letras ;)’)
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Más allá de la literatura: El poder de «Escribirlo Todo»
Lo verdaderamente brutal de esta teoría es que no solo afirma que se escribiría Hamlet o la trilogía Silo de Hugh Howey. Al ser un proceso puramente aleatorio, el experimento generaría:
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El libro original de Silo.
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El libro traducido a todos los idiomas posibles.
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Versiones donde todas las vocales son la letra «e».
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El libro escrito exactamente al revés.
Este concepto nos hace mirar más allá de la simple escritura. Nos sitúa ante la inmensidad de los datos y cómo, mediante la fuerza bruta y el tiempo, el azar es capaz de replicar la complejidad del pensamiento humano. Sin embargo, nos deja una pregunta abierta: si un mono escribe una obra maestra por puro azar, ¿sigue siendo arte?

